El Blog de Gravedad Cero-Pintura y otras hierbas

Aprendiendo pintura y de la pintura.

Pintar: Representar o figurar un objeto en una superficie, con las líneas y los colores convenientes.

viernes 4 de diciembre de 2009

Una obra de Arte de vanguardia.


Este tipo de pintura si lleva una firma conocida puede valer cifras de cinco dígitos y si el pintor esta muerto más.  Se puede contemplar en museos de alto nivel comprados con dinero público, o sea, ese que tú y yo pagamos cada vez que respiramos y también en ferias internacionales presentados por galerías de campanillas.  También la podrás ver en cualquier revista de decoración de esas en las que salen esas casas que ni tú ni yo podremos tener nunca. En estas publicaciones casi siempre aparecerá el cuadro encima de un carísimo sofa blanco de piel de diseño italiano -ma che bello è il disegno italiano-, o coronando una chimenea inglesa o añadiendo su contrapunto super moderno a la barroca forma de un bargueño del siglo XVII. Otros sitios en los que se pueden admirar estas maravillas del arte de vanguardia son los despachos oficiales de políticos con cartera y presidentes de grandes bancos o multinacionales.La jerga que acompaña siempre a la descripción crítica o ilustrativa de este tipo de pintura se compone de expresiones como:”Propuesta de desestructuración matérica”; “Dislocación conceptual retroalimentada”; “Regurgitación del espacio pictórico” o también la sublime “Búsqueda incesante de una nueva visión objetiva que nos libera de la simplicidad de lo global para adentrarnos sin compasión en el cáos de lo íntimo”, en fin, el arte de vanguardia es así y no se puede hacer nada si no admirarlo sin pretender conprenderlo.

Esta maravilla que hoy presento no está en ningún museo ni casa de millonario ni despacho oficial, está en la esquina de la fachada de un hotel, en Alicante (España) y es muy grande, requisito indispensable para cualquier obra de vanguardia que se precie.  La fotografía que hice no da idea de la riqueza de las texturas y de las sutiles modulaciones del color (esto queda muy bien). Es una obra colectiva creada por el azar, el tiempo, la sal dal mar, el oxígeno en combinación con el hierro y no sé cuantas manos anónimas que han estampado su firma y la firma es como dijo Betty Edwards, la primera y más original obra de arte que todos podemos hacer. Destaca sobre todas las demás la de alguien llamado Alberto Barzano…Alberto, si por casualidad llegaras a leer este blog, has de saber que desde que descubrí tu arte eres uno de mis ídolos, te doy las gracias por dejarnos disfrutar gratis de esta maravilla en la que tienes la obra delante y el Mediterráneo detrás y no te preocupes si no sabes ni como se sujeta un pincel por que en tu mismo caso están muchos que tienen obras colgadas en museos y despachos y eso da lo mismo. También creo mi deber decirte que si en vez de ser alguien anónimo fueras un artista conocido, esta obra valdría millones, pero amigo, casi es mejor así.

Creo que mi deber es hacer lo único que puedo hacer por ti y por los que colaboraron en esa obra y que es dejar constancia en mi humilde blog de vuestra aportación al arte contemporáneo. Como no tiene título me voy a permitir dárselo con tu permiso ya que parece que he sido el primero en descubrirla, a partir de ahora esa magistral obra se llamará: “Albert’s wall” y lo pongo en inglés por que parece que da más caché y por que le va de perlas.


Espero que esta no sea la última obra anónima y maravillosa que descubra para poder mostrar, sea tuya o de cualquier otro que, sin saberlo, debería figurar en libros de a cien euros el kilo.

martes 24 de noviembre de 2009

Los 70's (Pastel)


Los gallegos los llaman “morriña” y los poetas “nostalgia” y cada vez tengo más de eso por los 70. No por la edad que tenía en los 70, que era la de un adolescente granujiento y rarito, si no por la maravilla que fueron aquellos años, sobre todo en la música. En esa epoca prodigiosa que en realidad empezó unos años antes y terminó unos pocos después -da igual, son los 70- confluyeron las mejores mentes que ha habido nunca en la música.  Harían falta cien blogs como este para hablar de todos los que fueron, pero no puedo dejar de mencionar a algunos de los que aún me siguen emocionando cada vez que pongo el cd y que por entonces escuchaba en vinilo. En esos años estuvieron los Led Zeppelin, Pink Floyd, Jethro Tull, Who, Yes, Génesis, Santana, Cat Stevens, Cohen, Fletwood Mac, Black Sabbat, Hendrix, Queen, mis amados King Crimson, los irrepetibles Beatles que se separaron apenas comenzó la década y tantos y tantos otros.  Miles de notas escritas e interpretadas con autenticidad y sentimiento, miles de horas de música compuesta por monstruos irrepetibles…¿Qué conjunción se tendrá que dar para que se repita algo así…?, no sé, pero con haber vivido aquella ya me vale.

Si ha habido una ciudad unida a una época esa es Londres y los 70.   Yo no pude viajar a Londres hasta muy mayor por que entonces no era tan fácil…”Papá que me voy a Londres” y tu padre te decía que si estabas loco, pero mucho después, cuando estuve allí me di cuenta de que el espíritu de los 70 seguía como yo lo había imaginado.  Por las calles de ese Londres brumoso y agrisado caminaron los que me dieron y me siguen dando tanta felicidad y en memoria de los vivos y de los muertos, que nunca lo estarán del todo, he pintado a Londres entre la eterna niebla de los 70.

sábado 14 de noviembre de 2009

Tranvía en la niebla (Pastel)


La niebla siempre ha sido tema en el cine, en el teatro, en la literatura y por supuesto en la pintura. Su manto suave y húmedo atenua los sonidos, acalla los ecos y suaviza los colores hasta hacerlo todo de ese color gris que debería figurar en las cartas estándar de colores como “gris nostalgia”.  A mí, como soy muy miope, me encanta la niebla por que me iguala con las personas que tienen vista de lince y durante el tiempo que dura soy tan vidente como el que más.  En la niebla todos somos iguales y nos podemos perder igualmente, por que veas lo que veas la niebla no te dejará ver más allá de lo que ella quiera dejarte ver.   

He pintado este tranvía surgiendo de la niebla, en un páramo de los arrabales de cualquier ciudad industrializada. Diríase que va vacío y sin que nadie lo conduzca, como esos buques fantasmas de las leyendas. Puede que suba algún viajero algo más adelante o tal vez se deslice por sus railes eternamente, recorriendo incansable la misma vía entre la niebla, esperando recoger algún pasajero que nunca llega.   ¿Es una escena triste?    Yo diría que más bién produce melancolía, ese pequeño cáncer de las emociones que no mata pero que te induce una y otra vez a pensar en el pasado brumoso que todos tenemos, a ese que recuerdas como en medio de una gris y densa niebla y en el que te ves a ti mismo esperando subir a un tranvía que tal vez nunca llege…pero aquí lo tienes, se acerca surgiendo de la bruma con un sonido métalico.   ¿Te vas a subir?   Decidas lo que decidas no conocerás jamás el resultado hasta después de haber decidido.   No sabes hacia donde te llevará si te subes, y si no, tampoco sabes si volverá a pasar otro o ya nunca más volverás a tener la oportunidad de conocer que espera más allá de la niebla.   Parece que la vida no es más que un tranvía que surge de la niebla.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Ondina (Oleo a espátula 92x73)


La lucha de todo aquel que se interna en los caminos de la pintura es doble, en primer lugar hay que aprender a hacer de todo y con todas la técnicas posibles, hay que buscar y probar incansablemente temas, motivos, ambientes, y mucho más tarde tal vez elegir una pequeña parte de lo que el mundo exterior y el interior nos ofrecen para ser representado, por que elegir de más es una locura. El otro camino y el más difícil es el de la búsqueda de un lenguaje propio de expresión, lo que llaman el estilo y que hace que un cuadro sea identificado enseguida como hecho por una mano concreta. El estilo sería como la forma de escribir de cada persona, todas son distintas pero algunas hacen que al leer sintamos un placer especial y si una cosa sé es que es muy difícil adquirir un buén estilo o incluso adquirir simplemente un estilo. 


A un intento de búsqueda de ese estilo, pertenece este cuadro pintado al oleo con espátula y en el que he intentado representar una grácil Ondina esa bella ninfa acuática de la leyenda germánica que por supuesto tiene su réplica en la inacabable mitología griega con las Nayades.  Aquí me he empeñado en usar armonías de colores complementarios para conseguir una luz peculiar.  He hecho anteriores intentos en esta búsqueda de un estilo. En oleo el primero fue “Electra Lunar”, título que no me acaba de convencer,  el segundo “Mujer al sol” que aún me convence menos, y además dos pasteles “Mujer en Rojo” y “Mujer en azul”…¿para qué voy a pensar más?   No sé si conseguiré afianzar y depurar este estilo pero de lo que sí estoy seguro es de que esta serie sólo va a constar de figuras femeninas por que la mujer es una fuente inagotable de inspiración.  El cuerpo femenino es por si solo el mejor tratado de geometría y en él se puede aprender todo sobre la esfera, la elipse, el óvalo, la tangente…por eso hay que acercarse al cuerpo femenino con reverencia y respeto, por que es un templo sagrado de una sabiduría que se renueva constantemente y sobre todo, por que dentro de todo cuerpo femenino hay una mujer y eso ya son palabras mayores.

martes 27 de octubre de 2009

Huevo al pastel...que no es lo mismo que Pastel de huevo.


El huevo es la forma geométrica esencial de nuestro universo.   Los cuerpos celestes describen casi siempre  órbitas elípticas y es a partir de la forma bi-dimensional elipse como se produce un ovoide tri-dimensional o huevo.   Nosotros mismos nos formamos antes de nacer en el útero de la madre que adquiere durante la gestación forma de huevo y gran cantidad de animales se reproducen mediante huevos. 

Así que no he tenido más remedio que pintar un huevo, roto, eso sí, por que un huevo de gallina entero no tiene mucho interés pictórico.   Roto ya es otra cosa, por que con suerte la cáscara quebrada deja paso a la yema entera que aunque casi esférica en el interior, cuando se asienta adquiere la forma de un casquete polar…Interesante ¿no?   Pero es que además el huevo tiene en nuestro idioma una importancia tremenda. Veamos. El hispánico machismo se ha apropiado de la similitud de imagen de un huevo con un testículo para usar expresiones como “Por mis huevos”, indicando que no se piensa cambiar de opinión; “Tiene muchos huevos” aludiendo a la valentía o coraje de otro o si no los tiene a su falta de lo mismo; “Echarle huevos”, que viene a ser lo mismo, etc.   En cambio si se dice: “Qué huevos tiene” se está aludiendo a la flojera física o moral de alguien…y si se matiza: “Es un huevazos”  se indica un grado extremo de desidia del sujeto aludido.   También tenemos el famoso “Lo tengo a huevo”, indicando una oportunidad irrepetible de conseguir algo, el popular “Manda huevos”, refiriéndose a una situación complicada o que se sale completamente de madre y que hizo aún más famosa un conocido Presidente del Congreso de los Diputados (bueno y de las Diputadas), o la camaleónica muletilla “Un huevo”, expresión que en si misma dice cosas como que se ha trabajado mucho, que algo es muy abundante, que algo está muy lejos, que ha pasado mucho tiempo…en fin una maravilla de comodín. Eso sí, se añade una “y” como en “Y un huevo”, se está diciendo que "no" de manera tajante.    

Una expresión tan elaborada que se puede decir sin pronunciar palabra es “Tenerlos de corbata” -los huevos-, para lo cual el sujeto que dice tenerlos así forma una pinza con sus dedos índice y pulgar alrededor de su laringe indicando que tiene o tuvo mucho miedo y que debido a eso sus testículos han recorrido un largo trayecto desde su alojamiento natural hasta la garganta...¿No es maravilloso?.   La verdad no sé el origen de esta imaginativa forma de expresión que combina palabra y gesto pero me encantaría saberlo si alguien me lo quiere contar.


Desde luego hay que reconocer que el  castellano (lo llamo así por que en este caso si es español castellano y no de otro país) tiene una imaginación tremenda para integrar conceptos extraños entre sí.  Resumiendo: Para poder pintar bien “hay que pintar un huevo”.

lunes 19 de octubre de 2009

Niño en el mar...o lo que es la Vida...








Nunca antes había estado en una manifestación, ni en contra ni a favor de nada de ni de nadie, sin embargo algo me decía que en esta sí debía estar por el motivo real de la manifestación: La vida.   Allí no se estaba discutiendo sobre una ley, ni sobre un partido, ni sobre personas, por que todo eso es pasajero, las leyes se cambian, los partidos desaparecen  y las personas también, pero la vida no. La vida pertenece a una categoría superior a la del hombre y existe antes de que el primer hombre apareciera sobre la Tierra.    Así pues el hombre no puede poner en cuestión a la Vida y para defender eso no hay que usar ni un solo argumento, sea moral o ético, físico o metafísico, ontológico o deontológico, teológico o antropológico, religioso o agnóstico…y no lo pienso usar ni ahora ni nunca por que no es necesario. La vida está por encima de nosotros y de nuestro entendimiento y es un don que hemos recibido gratis y sin pedirlo.  Nadie que sea humano tiene autoridad ni conocimiento alguno como para poner esto en cuestión por qué, insisto, la Vida es un concepto superior a lo que ningún ser humano podrá entender jamás.


Lo único que si sé es que si la madre de este niño que he pintado, y que extasiado se deja mecer por las olas del Mediterráneo, hubiera decido no dejar que la Vida siguiera existiendo en él, este niño no existiría, yo no habría conocido a su madre, este cuadro no existiría, este blog tampoco, ni probablemente yo pintaría y ¿quién sabe?, tal vez tampoco el futuro descubridor de una maravillosa cura contra el cáncer, de una forma de energía barata y realmente limpia o de una idea genial para sembrar los jardines con cesped anti-alérgico…por que no habría llegado a nacer.   Multiplíquese esta probabilidad por centenares de miles de vidas perdidas y piénsese si al poner en cuestión a la Vida, no nos estamos perdiendo tal vez nuestra propia salvación como especie hastiada de si misma y tan enferma de soberbia como para poner en cuestión a la propia Vida que nos creó.  La Vida es sobre todo Probabilidad y si nos privamos de ella estamos atentando gravemente contra nosotros mismos como especie que, tocada o no por la mano de algún Dios, casi ya no se merece ocupar el lugar que ocupa.

Hay que ver lo que es la Vida…





sábado 10 de octubre de 2009

Vendimiador (Pastel 50x65)



Si hay algo básico en la vida, por supuesto después del agua, eso es el vino.   El vino, que ya aparece en el Génesis y cuya invención, como la de todas las cosas importantes, no se puede atribuir definitivamente a tal o cual cultura, es ese líquido portentoso que nos regala la uva combinando en ciclos anuales la pura energía del Sol con el alimento mineral de la Tierra para convertirse en esa maravilla que todos conocemos.   El vino es amigo del hombre y la palabra “amigo” siempre ha venido acompañada de una copa de vino.   Es inconcecible una celebración, reunión o comida sin que el vino esté presente.   Pero si todo quedara ahí, sería demasiado simple. El vino trasciende además lo humano por que fue elegido por Jesucristo como representación de su propia sangre, aquella que derramó por nosotros y que a la vista de los acontecimientos hace pensar si no fue un gesto inútil.  
Nuestra tierra es tierra de vinos y de soles y mucho antes de convertirla en un mosaico hortera de hoteles playeros, debió ser parte de aquello que los antiguos griegos llamaron Jardín de las Hespérides o Hesperia, región situada donde se ponía el Sol y en la que, además de las famosas manzanas de oro, debía haber ya viñedos y vino.   Afortunadamente, hoy en día lo sigue habiendo y cada vez más y mejor.   El vino como tantas otras cosas de las de toda la vida es una fuente inagotable de ventajas para nuestros machacados cuerpos.  El último descubrimiento está relacionado con algunos principios activos del vino que actuan impidiendo el envejecimiento celular, pero yo estoy seguro de que todo eso ya era conocido antes de que los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos hubieran siquiera sido engendrados.  
He querido representar el inicio del complicado proceso de la elaboración del vino precisamente por el principio, con este vendimiador cargado con su canasto lleno de uvas.   Apenas amanece y él ya camina entre las cepas teñidas de colores otoñales, indiferente a todo y con la mirada fija en ningún punto.  Seguro que es un hombre de bien por que le gusta el vino.   Una vez escuché decir a alguien que no había que fiarse de quién dijera que no le gusta el vino.   Opino igual y añado por mi cuenta que tampoco de los que digan que no les gusta el jamón.

sábado 3 de octubre de 2009

Pintura y Música (o Música y Pintura)


He encontrado similitudes entre las principales técnicas pictóricas y los más conocidos instrumentos musicales. Si has estudiado algún instrumento o eres aficionado a la música y además lo eres a la pintura o pintas, tal vez esto te llame la atención y te anime a buscar nuevas similitudes.




El oleo. El oleo es a la pintura lo que el piano a la música. Con el oleo se puede hacer todo y cualquier cosa aunque ni siquiera la cosa exista en el Todo hasta que la hayas pintado. Admite infinidad de tratamientos, estilos, escuelas, se puede mezclar con casi cualquier materia y es persistente en el tiempo. Se pueden pintar cuadros diminutos o gigantescos, como aquellas titánicas obras que pintó Sorolla para la Hispanic Society y que pudimos admirar en el Prado hace no mucho. Cualquiera aunque no haya pintado jamás, puede coger un lienzo en blanco, un pincel y algunos colores y he aquí un cuadro, aunque no sea un buen cuadro. Igual ocurre con el piano, puedes saber solamente tocar una melodía sin acompañamiento, tal vez un villancico o una canción de los Beatles, de esas que con sólo cinco notas son capaces de erizarnos el vello, o puedes tocar -sólo si eres un virtuoso-, una inextricable pieza de Albéniz o una misteriosa escala de Bartók, pero seas un Pollini o totalmente lego, si tienes un piano delante y tocas a la vez tres teclas alternando un hueco entre cada una, te sonará siempre un acorde consonante y perfecto. El oleo es igual, es puro agradecimiento al color como el piano lo es al sonido y la lista de maestros que lo han al elevado al puesto que hoy tiene en la pintura es tan larga que no cabría en este blog, pero para un ejemplo valdría este de Vermer que utililiza en su publicidad un conocido fabricante de yogures.   Como el oleo -y su hermano pequeño, el acrílico-, es tan conocido por todos, no diré más.


La acuarela. La acuarela es como un violín. No tiene la potencia cromática del oleo, pero su delicadeza y su poder transmisor de la luz que refleja el papel, la convierten en un medio con el que se pueden crear obras de una belleza frágil y eterea como la de una gheisa. El problema es que esto sólo está reservado a unos pocos, los que tienen la paciencia necesaria para esperar que la acuarela les revele sus secretos entre susurros y guiños. Igual ocurre con el violín ese instrumento que hasta que no se toca a la perfección es totalmente insufrible.   El violín no tiene la potencia sonora del piano pero a cambio posee un sonido penetrante y que se abre paso en medio de cualquier orquesta.   Una de sus mayores dificultades es que el  intérprete tiene que colocar los dedos en el lugar exacto en función de las notas que quiera obtener y cualquier diferencia milimétrica en esta afinación produce disonancias insoportables.   Sin embargo, cuando el violín está acariciado por unas manos sabias, es un instrumento maravilloso capaz de hacernos casi levitar.   Si no sabes tocar el violín hagas lo que hagas no sonarán más que maullidos de gato, pero si tienes paciencia y estudias mucho a lo mejor puedes interpretar a Paganini algún siglo de estos.  La acuarela es exactamente lo mismo, necesita certeza y la paciencia de un chino, pero si tienes esto y además algo de talento, puedes detener el Sol en su puesta, captar el sonido del viento en un árbol y cosas igualmente interesantes y misteriosas. Han usado la acuarela desde Durero a Turner  y en nuestros días sigue encandilándonos a todos.  Quién tenga la suerte de tener una buena acuarela en su casa que sepa que tiene un pequeño tesoro y que todos los días la mire y se acuerde de su autor y si el autor ha sido uno mismo, con más razón.



El pastel.   El pastel es una guitarra. La guitarra en su concepción como tal es más antigua que los otros dos citados y el único instrumento en el que no existe nada intermedio entre el músico y el propio instrumento y si no te lo crees echa cuentas…teclas, macillos y resortes a cientos en el piano, el arco en el violín, válvulas en los de viento, baquetas y mazos en las percusiones y hasta el martillito del triángulo…En éste sólo las manos y el instrumento, digamos que es percusión pura pero elevada a la enésima potencia.   La guitarra no alcanza un gran volumen sonoro como el piano ni la aguda penetración del violín pero su capacidad polifónica es tan excepcional como la dificultad que presenta su aprendizaje. Su sonido es dulce y cercano a nosotros por su rango tonal tan parecido al de la voz humana que hace que puedas escucharlo durante horas sin que resulte cansino, sin embargo todo el mundo ha tenido una guitarra en las manos, la ha intentado tocar y ¿que ha pasado?…Nada. Sólo un rasguido monótono parecido al de una pandereta con cuerdas.   Pero si quién lo toca es un buen guitarrista oiras la magia hecha música.  Una de las obras cumbres escrita para guitarra es El Concierto de Aranjuéz, en la que el maestro Joaquín Rodrigo llevó este instrumento al puro orgasmo musical de principio a fin. El pastel puede ser algo así.   Como la guitarra, es el medio más antiguo de los tres ya que fue usado en forma de pigmentos naturales por nuestros antepasados hace miles de años en lugares como Altamira o Lascaux.   En el pastel no hay disolventes, ni texturas, ni aceites, ni agua, ni enmascaradores, nada salvo el papel y esas barritas y se pinta con ellas y con los dedos.   Es pigmento puro mezclado con cierta clase de arcilla y aunque no tiene la potente capacidad mimética del oleo ni la transparencia lumínica de la acuarela, posée una cualidad casi táctil como de terciopelo o seda, que no tiene ningún otro medio. Los colores pueden ser nítidos o graduados en infinidad de tonos y permanecen inalterables durante muchísimos años, pero por el contrario son muy delicados y no toleran la intemperie, por eso el pastel debe estar protegido por un cristal, como una guitarra debe ir a su estuche cuando no se toca.  Han habido muchos artistas que usaron el pastel pero el mejor fue Degás, que muy lejos de la cursilería con que algunos pintores habían estado usando este medio, lo llevó a la cima de su estilo, dotándolo de una fuerza y una expresividad que debe intentar imitar cualquiera que pretenda usar este medio.  Ignoro si le gustaba la música de guitarra pero es muy posible que así fuera.  A mí por supuesto me encanta.

jueves 24 de septiembre de 2009

De Mudanza


Queridos amig@s, me hallo en plena mudanza o sea, me cambio de casa. La parte mala, la mudanza en sí. La parte buena, que estaré en mejor lugar. Durante un tiempo que espero sea corto, no podré pintar, pero en cuanto me instale y tenga listo mi nuevo estudio volveré a hacer de las mías todo el tiempo que el resto de mis ocupaciones me permita.  Voy a tener más sitio, mucha y mejor luz y sobre todo muchisimas ganas de seguir por este camino.
Esta acuarela que he puesto como ilustración y que tiene alguna reminiscencia constructivista o así, la hice hace nada menos que treinta años, cuando tenía una buena mata de pelo tapándome la cartulina.   La titulé "El Adios", pero en este caso le cambio el nombre y la titulo "Hasta pronto".
Pues eso...Hasta muy pronto.

sábado 19 de septiembre de 2009

La cosecha (Pastel en 65x50)




El mayor reto al que me he enfrentado hasta la fecha en mi exploración de este medio pictórico que cada día me atrae más.   Mientras lo estaba haciendo me venía a la cabeza la imagen de una gota de sudor resbalado por la nariz de este campesino, cayendo salada y densa, encima del manojo de espigas que intenta recoger.   Una mañana de agosto con el sol triturando sin contemplaciones cuanto se pone debajo y sin más consuelo que un botijo, que debería de andar por ahí cerca y una sandía colocada debajo de algún sombrajo. Nada existe más lejos de nuestra realidad digital y cuadriculada que este campesino de brazos requemados de soles y largos como sarmientos. Nada más opuesto a nuestra vida hecha de pequeñas y absurdas necesidades que la simplicidad de este campo de trigo, que se reproduce a si mismo desde los tiempos remotos en los que alguien le dijo a alquien que si plantaba aquel diminuto grano en la tierra, ya nadie volvería a pasar hambre. A partir de entonces, la tierra empezó a tener valor y el hombre que la cultivaba dijo: “Esta tierra es  mía.”   Después vino todo lo demás, incluído el pan, las rosquillas, que me encantan, y otros importantes temas que exceden el cometido de este blog.