El oleo. El oleo es a la pintura lo que el piano a la música. Con el oleo se puede hacer todo y cualquier cosa aunque ni siquiera la cosa exista en el Todo hasta que la hayas pintado. Admite infinidad de tratamientos, estilos, escuelas, se puede mezclar con casi cualquier materia y es persistente en el tiempo. Se pueden pintar cuadros diminutos o gigantescos, como aquellas titánicas obras que pintó Sorolla para la Hispanic Society y que pudimos admirar en el Prado hace no mucho. Cualquiera aunque no haya pintado jamás, puede coger un lienzo en blanco, un pincel y algunos colores y he aquí un cuadro, aunque no sea un buen cuadro. Igual ocurre con el piano, puedes saber solamente tocar una melodía sin acompañamiento, tal vez un villancico o una canción de los Beatles, de esas que con sólo cinco notas son capaces de erizarnos el vello, o puedes tocar -sólo si eres un virtuoso-, una inextricable pieza de Albéniz o una misteriosa escala de Bartók, pero seas un Pollini o totalmente lego, si tienes un piano delante y tocas a la vez tres teclas alternando un hueco entre cada una, te sonará siempre un acorde consonante y perfecto. El oleo es igual, es puro agradecimiento al color como el piano lo es al sonido y la lista de maestros que lo han al elevado al puesto que hoy tiene en la pintura es tan larga que no cabría en este blog, pero para un ejemplo valdría este de Vermer que utililiza en su publicidad un conocido fabricante de yogures. Como el oleo -y su hermano pequeño, el acrílico-, es tan conocido por todos, no diré más.
La acuarela. La acuarela es como un violín. No tiene la potencia cromática del oleo, pero su delicadeza y su poder transmisor de la luz que refleja el papel, la convierten en un medio con el que se pueden crear obras de una belleza frágil y eterea como la de una gheisa. El problema es que esto sólo está reservado a unos pocos, los que tienen la paciencia necesaria para esperar que la acuarela les revele sus secretos entre susurros y guiños. Igual ocurre con el violín ese instrumento que hasta que no se toca a la perfección es totalmente insufrible. El violín no tiene la potencia sonora del piano pero a cambio posee un sonido penetrante y que se abre paso en medio de cualquier orquesta. Una de sus mayores dificultades es que el intérprete tiene que colocar los dedos en el lugar exacto en función de las notas que quiera obtener y cualquier diferencia milimétrica en esta afinación produce disonancias insoportables. Sin embargo, cuando el violín está acariciado por unas manos sabias, es un instrumento maravilloso capaz de hacernos casi levitar. Si no sabes tocar el violín hagas lo que hagas no sonarán más que maullidos de gato, pero si tienes paciencia y estudias mucho a lo mejor puedes interpretar a Paganini algún siglo de estos. La acuarela es exactamente lo mismo, necesita certeza y la paciencia de un chino, pero si tienes esto y además algo de talento, puedes detener el Sol en su puesta, captar el sonido del viento en un árbol y cosas igualmente interesantes y misteriosas. Han usado la acuarela desde Durero a Turner y en nuestros días sigue encandilándonos a todos. Quién tenga la suerte de tener una buena acuarela en su casa que sepa que tiene un pequeño tesoro y que todos los días la mire y se acuerde de su autor y si el autor ha sido uno mismo, con más razón.
El pastel. El pastel es una guitarra. La guitarra en su concepción como tal es más antigua que los otros dos citados y el único instrumento en el que no existe nada intermedio entre el músico y el propio instrumento y si no te lo crees echa cuentas…teclas, macillos y resortes a cientos en el piano, el arco en el violín, válvulas en los de viento, baquetas y mazos en las percusiones y hasta el martillito del triángulo…En éste sólo las manos y el instrumento, digamos que es percusión pura pero elevada a la enésima potencia. La guitarra no alcanza un gran volumen sonoro como el piano ni la aguda penetración del violín pero su capacidad polifónica es tan excepcional como la dificultad que presenta su aprendizaje. Su sonido es dulce y cercano a nosotros por su rango tonal tan parecido al de la voz humana que hace que puedas escucharlo durante horas sin que resulte cansino, sin embargo todo el mundo ha tenido una guitarra en las manos, la ha intentado tocar y ¿que ha pasado?…Nada. Sólo un rasguido monótono parecido al de una pandereta con cuerdas. Pero si quién lo toca es un buen guitarrista oiras la magia hecha música. Una de las obras cumbres escrita para guitarra es El Concierto de Aranjuéz, en la que el maestro Joaquín Rodrigo llevó este instrumento al puro orgasmo musical de principio a fin. El pastel puede ser algo así. Como la guitarra, es el medio más antiguo de los tres ya que fue usado en forma de pigmentos naturales por nuestros antepasados hace miles de años en lugares como Altamira o Lascaux. En el pastel no hay disolventes, ni texturas, ni aceites, ni agua, ni enmascaradores, nada salvo el papel y esas barritas y se pinta con ellas y con los dedos. Es pigmento puro mezclado con cierta clase de arcilla y aunque no tiene la potente capacidad mimética del oleo ni la transparencia lumínica de la acuarela, posée una cualidad casi táctil como de terciopelo o seda, que no tiene ningún otro medio. Los colores pueden ser nítidos o graduados en infinidad de tonos y permanecen inalterables durante muchísimos años, pero por el contrario son muy delicados y no toleran la intemperie, por eso el pastel debe estar protegido por un cristal, como una guitarra debe ir a su estuche cuando no se toca. Han habido muchos artistas que usaron el pastel pero el mejor fue Degás, que muy lejos de la cursilería con que algunos pintores habían estado usando este medio, lo llevó a la cima de su estilo, dotándolo de una fuerza y una expresividad que debe intentar imitar cualquiera que pretenda usar este medio. Ignoro si le gustaba la música de guitarra pero es muy posible que así fuera. A mí por supuesto me encanta.






Carlos, mi más sincera felicitación, tienes una gran sensibilidad para la pintura, y para definir el arte como una combinacion de perfecta armonía en todas sus expresiones. Tus trazos me han echo sentir gratitud por la belleza de la vida que consigues plasmar en tus diferentes propuestas, para mí, conocerte, ha sido toda una experiencia para despertar los sentidos. Seguiré tú obra.
ResponderSuprimirUn abrazo y Luz para el Camino.
interesante relación entre instrumentos y pintura,
ResponderSuprimirme hiciste recordar que hay mucho de matemáticas, tanto en la música como en pintura
todo está relacionado?? ...deber ser que si
un abrazo
Si Ro-San, todo debe estár relacionado por que si no, no se entendería nada.
ResponderSuprimirGracias Sergio, me alegro de que te guste lo que hago.
Carlos, qué razón tienes! todo está relacionado gracias a Dios, sino de qué serviría nada. Me ha gustado mucho el símil de la pintura y los instrumentos y de hecho creo que todos los que amamos la música, amamos la pintura, sepamos o no pintar y sepamos o no tocar un instrumento. Sigue pintando, tocando la guitarra y escribiendo, y yo seguiré siendo tu mejor fan! TQQTC
ResponderSuprimirQue articulo tan increible , enorabuena. me encantan estas comparacioned que has hecho. Nunca lo habria podido imaginar es muy bueno. yo pinto al oleo y toco la guitarra , deberia tocar el piano o pintar con pastel. No ya soy muy mayor para cambiar. de todas maneras me ha gustado mucho. eneorabuena otra vez.
ResponderSuprimirNunca se es mayor para nada Jesús, por cieto, yo también estudié piano de jóven, pero luego mucho más la guitarra...¿será por eso que hago más pastel?
ResponderSuprimirMuchas Gracias.
Non credo ci sia nulla di più vero di quello che hai scritto, Carlos, e sono rimasto molto colpito dalle tue osservazioni. Siccome, come anche tu, io suono la chitarra, aggiungerei che chi suona questo strumento ha con esso un rapporto più che personale, molto intimo, possessivo, quasi amoroso, ed a volte chitarra e chitarrista si fondono in un qualcosa di unico, uniti insieme dalla musica e dal contatto fisico. La chitarra quando la suoni la abbracci, è uno strumento assolutamente femminile...io non so dipingere, ma sono certo che usare la tecnica del pastel dia le stesse sensazioni: siete tu ed il tuo quadro, ed il vostro è un contatto fisico, fatto di dita e colori. Che meraviglia...
ResponderSuprimirEnrico
Qué interesante y curioso. No se me habría ocurrido esa correspondencia. :)
ResponderSuprimirFelicidades por el estudio Carlos.
ResponderSuprimirNunca se me habia ocurrido equiparar la pintura a la música y me ha sorprendido y encantado.
¡Que talento tienes!
Gracias a todos por leer esto, yo me lo pasé muy bien estudiando las comparaciones.
ResponderSuprimirCarlos
Excelente tu BLOG Carlos. Es un privilegio ser tu seguidor.
ResponderSuprimirFelicidades
Abel
Hola carlos, me parece muy interesante tu concepción ritmico-plástica de los colores, así como tus obras vanguardistas. me parece muy acertada tus relaciones, en espacial la de acuarela-violín. Cuando pinto con acuarelas, que me encantan, por cierto, he de escuchar los quintetos de cuerda de Mozart, ya que no puedo llegar a lacanzar los ritmos que quiero. Me gustaría preguntarte algo; yo uso mucho los lápices de color acuarelables, y el efecto conseguido con ellos a mi me recuerda a una viola, ¿estas de acuerdo? yy la tinta china, la asoció con las flautas de bambú de Japón. De todas formas, felicidades por el blog, es genial. Cuando escriba algún artículo sobre un pintor, te aviso, ya que a tí tambvién te gusta la pintura.
ResponderSuprimirQuiero agradecerte tu atención Carlos, y tienes razón con la tinta china y la plumilla de metal. Es un clavicordio. Hay un dibujo de Mozart, no sé de que pintor, pero me acuerdo de ese perfil, un poco a lo Diderot, y suena como una pieza de clavicordio es cierto. Aun no tengo nada de pintura, pero estoy trabajando en un pintor; Barnett Newman, que usa los materiales con unos fines sonoros muy parecidos a los que planteastes. Felicidades por el blog.
ResponderSuprimirInteresante, si señor... Ahora habría que hacer un estudio sobre la relación pintura-danza. La acuarela aterciopelada con las puntas de la primera bailarina de ballet clásico... en fin, piénsatelo, puede haber también similitudes...
ResponderSuprimirEstaría muy bien María, sólo que no idea de danza, pero sí por ahi podrían ir los tiros : ) Gracias.
ResponderSuprimirMe ha parecido genial la forma en que haces estas semejanzas entre instrumentos musicales y técnicas de pintura y es que cuando se trata de expresar algo que se siente dentro, cada artista, ya sea músico ó pintor, en este caso, elige el medio mas adecuado en función de la obra que se va a interpretar.
ResponderSuprimirFué divertido hacerlo Manuel y aún me dejé cosas en el tintero. Gracias.
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