Da lo mismo donde la vida le haya llevado a uno por que siempre se pertenece
a una ciudad, siempre hay una que es dueña de nuestro pasado, de nuestro
corazón y de nuestros sueños. La mía es Madrid, en la que nací y he vivido, o
dentro de ella, o a veces alrededor de su locura y su genio pero sin que entre
ella y yo hubiera nunca más de unos pocos kilómetros. Mi ciudad es a la vez odiosa y cautivadora,
machacante para los sentidos pero también capaz de ofrecerte todo cuanto
quieras ver y aprender, es moderna y antigua a la vez y a traves de sus calles
puedes cambiar de mundo como si estuvieras en un videojuego. De toda ella me quedo con algunos lugares de
esos que marcan de por vida. Uno de ellos es la Gran Vía y lo que la rodea, una
calle capaz de contener en sí misma cines, teatros, bocadillos de calamares o
de jamón, japoneses, vendedores de lotería, comercios de todo tipo y edificios
maravilloso en los que, cual mundos de un realidad paralela, miles de hechos
cotidianos se entrecuzan y chocan en un
orden a primera vista caótico pero perteneciente a un plan que no comprendemos
y que sólo algunas ciudades mágicas pueden diseñar. Si no la conoces ven y
pasea por ella de arriba abajo, gasta el tiempo y déjate llevar por la marea,
compra un libro arriba, tóma una cerveza abajo y observa siendo observado. Si
ya conoces todo esto, poco te puedo contar que tú ya no sepas.
He pintado ese barrio desde arriba, con la luz vespertina de un mes de
primavera cayendo ya sobre los tejados, justo antes de que los amarillos y
naranjas dejen paso a morados y rosas y se enciendan los neones y las farolas para
iluminar esa otra realidad que la noche trae a estos barrios de mi ciudad.
Debajo de estos tejados está todo lo que te cuento y mucho más. Soy un
privilegiado por tener a tiro de piedra todo esto y como reconocimiento y
gratitud a mi ciudad, la pinto como si la viera un ángel.
*S*e llama Rico, aunque su nombre oficial es Ricardo. Solamente su novia y
su jefe lo llaman así, Ricardo, pues al resto de su gente, ya sea la
familia o l...







Buen trabajo y excelente descripción de ese Madrid hermoso que tanto quieres.
ResponderSuprimirMe gusta muchisimo este cuadro con esa luz de la tarde que nos describes con tu pastel.
Felicidades
Bonito cuadro Carlos. Estoy deseando volver a visitar Madrid, hace ya muchos años que no voy y espero no tardar mucho, me encanta esa ciudad, tendría que vivir varias veces para poder descubrirla del todo. Un saludo.
ResponderSuprimir"la pinto como si la viera un angel"....Carlos precioso final a un escrito lleno de sentimiento y vivencia para ti, redondea las emociones que despierta esa magnifica pintura. Un cielo cautivador el de tu ciudad .
ResponderSuprimirbesos
Qué bien has descrito tu ciudad y los sentimientos que te provoca. Y has dado en el clavo con esa frase final porque creo que realmente es lo que has pretendido, verla como la vería un angel...
ResponderSuprimirEn octubre pasé un día entero recorriendo Madrid, después de 9 años sin poder ir... fue maravilloso porque es una ciudad de la que estoy enamorada. Espero no tardar otro tanto en poder volver, porque además mi marido nació enn Chamberí y su tierra le tira, aunque vivió en Toledo desde joven, y ahora ya casi es asturiano, jeje.
Un saludo, Carlos.
Astur.
Preferí pintar esto a alguna de las cientos de zanjas que tenemos, me pareció más poético, aunque también menos real. Muchas gracias.
ResponderSuprimirMadrid es un mundo y lo describes con tanto cariño. Has sabido captar muy bien la luz dorada del atardecer. En el cielo te has sentido enamorado por los colores del momento y se percibe esa pasion con que lo has pintado.
ResponderSuprimirconozco muy bien Madrid , y tanto tu descripcion como el cuadro que has hecho, me llevan directamente a esa ciudad castellana cuyos atardeceres son unicos . Es un tema que se le puede sacar mucho partido . Enorabuena Carlos
ResponderSuprimirMe encanta cómo se desdibuja la ciudad. Un abraz.
ResponderSuprimirCarlos,
ResponderSuprimirPrecioso tanto el cuadro como el comentario. El final es la guinda del pastel y será por eso que los gatos decimos " de Madrid al cielo y desde allí un agujerito para poder verlo". Eso es lo que ha hecho el angel que tu llevas dentro...mirar por ese agujerito y plasmar este precioso Madrid.
TQQTC
Carlos,
ResponderSuprimirque bien describes esta ciudad que por suerte es también la mía. Esta urbe que a veces te hace renegar, pero que no puedes pasar sin ella, que crea hábito, que engancha. Siempre cambiante y viva. Y por si fuera poco vienen a redimirla de todos sus pecados esos cielos únicos. Como este que tan apasionadamente has pintado con la luz naranja dorando los edificios, como tantas veces he visto, justo en esa hora mágica de transición entre amarillos y violetas. Todo el cuadro transmite esa pasión.
Gracias por tu mirada de ángel, es una obra excelente. Felicidades.
Me gustan todos los trabajos tuyos que he visto. El color, la composición.. Y que duda cabe que los textos que los acompañan los enriquecen aun más.
ResponderSuprimirUna hermosa forma de ver Madrid.
Un beso.
Marga.
Gracias a todos, vuestra casa está también aquí.
ResponderSuprimirPintada con sentimiento y pertenencia ¡como tan bien lo expresas en lo que escribes!. Estéticamente, para mi, adquiere ribetes oníricos, de una fantasía convocante... la tensión que hay entre la paleta cromática del cielo y la paleta cromática de la arquitectura de la ciudad, siento, es lo que arma la pintura y provoca una "discordancia" atractiva y atrapante... los tonos fríos no están en el cielo si no en la ciudad y, al revés, los tonos cálidos se van al cielo. Ay, Carlos, claro que tienes un privilegio al poder pintar del natural una ciudad tan bella como la tuya.
ResponderSuprimirUn abrazo!
Eva muchas gracias por visitarme y dejar tan bonitas palabras.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Es emocionante, eso quisiera yo reflejar en mis trabajos, emociones, seguiré dándole inspirándome en tu forma de "pastelizar".
ResponderSuprimirSalud.
Es una pasada, simplificar magistralmente algo tan complicado...genial, me encanta.
ResponderSuprimirSaludos!
Muchas gracias, simplicar para poder mostrar sólo la esencia es como destilar un perfume...acaba quedando sólo lo que importa.
ResponderSuprimirSaludos.
Carlos,
ResponderSuprimirAcabo de ver este cuadro gracias al enlace de facebook. Viéndolo en tamaño tan pequeño, no te lo creerás, pero pensé ES MADRID. Ese cielo del amanecer es inconfundible y, también yo, tuve el privilegio de vivir varios años en la Cuesta de Santo Domingo, ya ves, respirando aroma a Gran Vía. Me empapé bien de Madrid y, por eso, puedo juzgarte y decirte de este cuadro que es un cuadro HONRADO, un cuadro que HACE JUSTICIA a una ciudad. No sería justo pintar solo sus zanjas que, tal vez, son lo que más nos moleste. Hay que dar oportunidad a los amaneceres.....
Adela, creía que lo habías visto en el foro, no es de hace mucho tiempo. Vaya suerte la tuya haber vivido en la Cuesta, eso si que es vivir una ciudad. Las zanjas se hacen y se tapan como los políticos aparecen y se esfuman, pero las ciudades siempre permanecen..¿verdad?
ResponderSuprimirGracias Adela.
Hola Carlos,bonito cuadro y bonitas palabras dedicadas a Madrid.
ResponderSuprimirGracias por tu visita y tus comentarios.
Veo que compartimos el gusto por el mismo estilo de música.
Un abrazo Upe.
Vengo atraída por tus pinceles y veo que también escribes.
ResponderSuprimirMe gusta tu pintura, mucho.
Ha sido un placer descubrirte: nunca es tarde si la dicha es buena.
Nos leemos.
Saludos,
Anabel, la Cuentista
Gracias Anabel, si escribo un poco, lo justo para ilustrar estos menesteres. También descubrí La Esfera por casualidad, como casi todo en la red.
ResponderSuprimirNos leemos
Besos
Has sido un gran descubrimiento, Carlos.Una delicia este sitio.Amenazo con volver.Un abrazo
ResponderSuprimirEspectacular! Muy buen trabajo.
ResponderSuprimirMuchas gracias
ResponderSuprimirCarlos tu pintura es sensible, esta en particular "es dorada" llena de luz, fresca y sumamente vital.
ResponderSuprimirMe fascina cómo pintás.
Saludos
Viviana
Muchas gracias Viviana
ResponderSuprimirlejos estoy de ese Madrid del cual me cuentan mis primos y mi padre, sin embargo lo imagino asi, iluminado, soleado, naranja, hermoso cuadro y bonita descripcion.
ResponderSuprimirpicamiel
Argentina, Buenos Aires
Ciertamente a veces es así Pica Miel, pero otras es gris y frío y otras azulado o verdoso, su clima continental puro y extremo es lo que da de todo y permite pintar de todo. Gracias desde Madrid donde si algún día vienes estarás como en tu casa.
ResponderSuprimirCarlos.